miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡Uf! ¡Salió Obama!





Felipe González  
(Ex presidente del gobierno español)

 
En cuatro años pasamos de la "Obamanía" a la incertidumbre de una tarde noche de infarto.
Gobernar es administrar expectativas y las que generó Obama -dentro y fuera de EEUU- en 2008 eran tan grandes, como difícil su administración razonable para dar satisfacción a sus electores.
La corriente de "Obamanía" la provocaba la expectativa de que revertiría en plazo milagroso la catástrofe que encontró a su llegada.
 
Una implosión del sistema financiero que nos arrastró a la recesión mundial, destruyendo empleo en los países centrales y arrasando con el aparato productivo.
Una guerra basada en mentiras, como la de Irak, que se perdía irremisiblemente después de proclamada "la victoria".
 
Un desafío migratorio, unido a una gran debilidad en la cohesión social, con rentas cada vez más desiguales, que concentran la riqueza en una minoría -como la representada por Ronmey-.
Y una larga lista que los votantes de 2008 esperaban que Obama resolviera por arte de magia.
De ese momento "mágico" hemos pasado a ese ¡Uf! que hacía temer a muchos una oleada conservadora en un mundo que sigue en crisis.
 
Le queda tarea al presidente, de nuevo gigantesca en su dimensión y difícil en su implementación si vemos la composición de la Cámara de representantes.
 
Queda por resolver un marco regulatorio serio y eficaz para el funcionamiento del sistema financiero que nos llevó a todos a la crisis más grave del occidente desarrollado. Solo no lo podrá hacer. Sin él, no lo podremos hacer. Pero si no se hace y no se imposibilitan esa variedad de productos financieros que nada tienen que ver con la economía real, con el empleo, volveremos a otro fracaso.
También deberá enfrentar un ajuste fiscal que sea compatible con una economía que no retroceda hacia la recesión, como ocurre en Europa.
 
Pero, para mi sensibilidad, no debería olvidar, como en este mandato, que el voto latino le ha hecho presidente por segunda vez. Seguro que sin el entusiasmo de hace cuatro años, sino con un gran suspiro de alivio y un poco de esperanza.
¡Ah! Y es el primer presidente que gestiona la crisis y gana.
 
 
Publicado por The Huffington Post en español

martes, 6 de noviembre de 2012

jueves, 1 de noviembre de 2012

No Me Puedo Borrar La Sonrisa






 
 
Claudio Barrientos F.
 
Ayer fueron las elecciones municipales y tengo varios motivos para sonreír:

Primero: Porque las dos candidatas por quienes voté, ganaron y uno de eso triunfos desbancó a un alcalde difícil de soportar, aunque algunos digan que sabe hacer la pega. Junto a él, otros 2 alcaldes emblemáticos de la derecha, uno que juega a la tolerancia y otro siniestro, dieron paso a gente más afable e integradora que fue capaz de alterar escenarios aparentemente muy difíciles de modificar.

Segundo: fue la derrota de la arrogancia y ese permanente espíritu de la derecha de pasar la máquina por encima de lo que la gente siente y piensa, a través del “culto a la gestión” que muchas veces no es tal y se ampara sólo en despliegues mediáticos y llamados a cadenas nacionales para comunicar que se ha redescubierto el café con leche. No sólo importa lo que se hace, sino cómo se hace. El fin no justifica los medios; eso lo sabemos hace rato, pero algunos siguen comportándose como patrones de fundo.

Tercero: Porque las celebraciones anticipadas se devuelven como bofetadas a quienes nos hartan a diario  con ilusiones de grandeza y éxito: no fue la votación más grande de la historia; no fue el reconocimiento a los “históricos resultados económicos del gobierno” supuestamente escondidos entre la mayoría silenciosa que esta vez sí se iba a expresar; no fue el candidato de la sonrisa vacía, asomándose al balcón maltrecho de un triunfo imaginario, para decir que él busca “que la gente sea feliz”, apoyado por quienes hace no tanto tiempo, la hicieron muy infeliz.

Cuarto: Porque con la alta abstención registrada ayer (60%),  todos los sectores tuvieron su lección de humildad y realismo, sin que nadie pueda engolosinarse con los resultados y festejar desmedidamente. “Bastaría que fuera a votar un pequeño porcentaje de los que ayer se restaron, para que el mapa político vuelva a cambiar” (Tomás Moschiatti, hoy en Radio Bío-Bío). Con ello, la cautela y la prudencia debería ser la clave  de los próximos meses, aunque con una elección presidencial ad portas, tengo serias dudas.

Quinto: Porque se ven atisbos de un frente amplio progresista, el que con un buen programa y una mejor candidata o candidato, debería comenzar a hacer los cambios de fondo (y no sólo cosméticos) que se requieren para liberarnos de algunas camisas de fuerza  económicas, políticas y culturales que han impregnado el Chile de los últimos 25 años. Por cierto, esos atisbos no garantizan un camino fácil, ni llegar al objetivo esperado, pero es un paso.

Finalmente y frente al portazo en las narices que le dio la mayoría de la gente a la clase política, debo decir que la chica pelirroja, líder de los estudiantes más radicalizados que llamó a funar las elecciones - pese a que nunca estuve de acuerdo con su planteamiento ni lo estoy ahora - tiene derecho a llamar a una conferencia de prensa y declararse la gran ganadora de los comicios de ayer. Dudo que su llamado a no votar haya producido por sí solo, la inesperada y altísima abstención que finalmente conocimos; sin embargo ella y sus compañeros leyeron correctamente el ánimo que existe en la ciudadanía respecto de la política y los políticos y se subió a un carro que la supera, pero del cual fue portavoz y promotora. ¿Buen ojo? ¿Oportunismo tal vez? ¿O descarnado realismo  que intenta, a veces a las patadas, hacerse un espacio desde el sentimiento de hastío e indignación, para tratar de crear una nueva realidad? Llamé a funar su funa. Hoy le saco el sombrero y aunque – como dije - sigo discrepando de ella, pienso que tiene todo el derecho a celebrar.

Hoy partí el día sonriendo y ahora, que es ya es bien avanzada la tarde, todavía no se me puede borrar la sonrisa.

 

 

sábado, 27 de octubre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

La muerte del siglo xx


Facultad de Humanidades de la Usach

No es tan evidente que ya no estamos en el Siglo XX; que el dichoso siglo ya terminó hace bastante tiempo, que sus lógicas de interpretación ya bordean la inoperancia, que sus formas de pensamiento no tributan ningún rendimiento práctico, o que sus disputas ideológicas resultan tan irrelevantes para un mundo nuevo y con desafíos más urgentes que las antiguas urgencias de la Guerra Fría, por ejemplo. No, no es tan evidente.
 
Sólo bastaría darse cuenta de que vivimos regidos por una ‘Constitución de Guerra Fría’, con lógica de Guerra Fría, para tomarse más en serio la necesidad de escribir una nueva carta fundamental. Sólo bastaría darse cuenta que la necesidad ideológica de socavar la Educación Pública responde a una guerra de la más noble derecha chilena contra el sovietismo-comunismo-estalinismo internacional —así de jocoso— para tomarse más en serio la urgencia de encarar las nuevas demandas de las sociedades globalizadas del futuro con una educación pública robusta, actualizada y justa.
 
 
Enviado por Claudio Barrientos
 
 

jueves, 27 de septiembre de 2012

El Metro Color Gris Ratón












Por Claudio Barrientos



Me toca transitar en metro por varias de las estaciones de la Línea 1 que comenzaron a ser remozadas a partir del terremoto del 2010 y compruebo que el color característico que les daba identidad en el pasado ha desaparecido, siendo reemplazado por pintura o cerámica en tonos grises o beige.  Algo del antiguo estilo permanece con las “caluguitas” de colores dispuestas en franjas horizontales a lo largo de los muros, pero su efecto se pierde totalmente en la grisura y el descoloramiento general. Ha sido un paso atrás evidente en un espacio urbano que aportaba dinamismo a un paisaje cerrado gracias a las combinaciones cromáticas, los contrastes, las texturas y las formas.
¿En qué habrán estado pensando los genios decoradores que presentaron semejante proyecto? ¿Y que podríamos decir del jurado que los seleccionó? ¿Porqué se suprimieron los verde-azules de Estación Alcántara y quedó un “gris ratón” (aunque brillante) prácticamente igual al de estación El Golf?; ¿Por qué hicieron desaparecer los café, azul y blanco de Los Leones? ¿Acaso es más llamativo el gris ramplón y parejo que ahora tiene la estación Manuel Montt que las atrevidas combinaciones de placas en rojas, azules, blancas y naranja  que aportaba el antiguo decorado? Escuela Militar no era un arco iris precisamente, pero había cierto dinamismo entre el color crema de sus murallas combinándose con franjas metálicas aceradas y negras; ahora va también por las mismas.
No hace falta ser muy listo para darse cuenta que tal vez los promotores de esta idea pretendan aportarle color y luz a las estaciones a través del  avisaje publicitario. Una mala solución que al parecer pretende, al igual que en otros ámbitos, dejarle al mercado llenar el vacío de inventiva y de audacia que muestran algunos “talentos creativos”.

miércoles, 19 de septiembre de 2012